Boston es verdaderamente la joya de Nueva Inglaterra. Una manera en la que los visitantes pueden conocer la ciudad es a través de las actividades de su cadena de parques, como el Boston Common, que contiene una atracción preferida por las familias, el estanque llamado Frog Pond. Muy cerca se encuentra el Public Garden, que tiene otro estanque donde se disfrutan paseos en botes en forma de cisne y que han estado en operación continua desde los años 1870. La ciudad es en sí un homenaje al papel importante que tuvo en la historia de Estados Unidos, pero no sólo le interesa mostrar su pasado histórico. Por ejemplo, la sala Faneuil, donde importantes oradores proclamaron sus protestas antes de la Revolución Americana, aloja ahora un mercado lleno de tiendas y restaurantes de acceso peatonal. La bahía de Boston, lugar de la fiesta del té de Boston, es hoy sede del popular HarborWalk, un extenso paseo frente a la bahía. Ver también “New England Lobster Roll”
Conocida por sus equipos profesionales de deportes, restaurantes de prestigio mundial y arquitectura fascinante, Chicago figura como la ciudad más importante de la región norte-centro de Estados Unidos. De todos los nombres con los que se conoce la ciudad, el que mejor le queda es la "Ciudad de los Barrios”. Cada uno de sus 70 ó más barrios — desde Anderson en el norte a Hyde Park en el sur — exhibe una personalidad propia. Esta ciudad, a orillas del lago Michigan, también proporciona oportunidades excelentes para ir de compras, especialmente en la “Milla Magnífica”, la franja de boutiques y tiendas de diseñadores a lo largo de la avenida Michigan.
Nueva York es la sede del distrito financiero de Wall Street, del distrito teatral, del rascacielos Empire State, de la Estatua de la Libertad, de museos de prestigio internacional y de vendedores callejeros que ofrecen comidas de todos los países. Es una ciudad que capta la atención del mundo entero. Aquí, cada jefe de cocina que abre un restaurante, cada diseñador que presenta una colección de modas y cada artista que cuelga sus obras en una galería se suma al rebosante entusiasmo que conecta cada cuadra de la Gran Manzana. Los visitantes se contagian a gusto de esa energía, ya sea por el bombardeo luminoso de los enormes carteles de la plaza de Times Square o por la sutil persuasión de los artesanos que venden sus productos en el parque de Union Square.
La ciudad de Washington, D.C. representa el espíritu de Estados Unidos. Los visitantes experimentarán en esta ciudad la convergencia de la historia del país y el orgullo patrio, y la siempre activa y acelerada maquinaria de la política estadounidense. La ciudad es sede de muchos de los más importantes museos del país (Museo del Aire y del Espacio, Galería Nacional de Arte). A pesar de ser un centro urbano, la ciudad conserva extensos y naturales espacios verdes. Se puede pasear tranquilamente por los senderos que rodean la isla Roosevelt, emplazada en medio del río Potomac. Y, por supuesto, una de las grandes atracciones es el Paseo Nacional (National Mall) o Jardín de América. Sólo hay que tender una manta sobre el césped para descansar rodeado de los monumentos que honran a los líderes más importantes del país.
El área metropolitana de Orlando es el lugar ideal para escapar de todo. Es el sitio que ha dado rienda suelta a la imaginación. Aun al visitante más ingenioso le resultará difícil concebir de antemano los mundos que cobran vida en los parques temáticos de Universal y Disney World, u otras atracciones que llevan el sello Disney. Sin embargo, Orlando no es sólo destino de sueños, fantasías y personajes disfrazados. Los que visitan el centro de la ciudad descubren una interesante mezcla de arquitectura que varía desde casas de estilo victoriano hasta torres de apartamentos. Es también sitio de boutiques para hacer compras, de una amplia diversidad de restaurantes y de una floreciente vida nocturna. Para los que buscan un entorno natural, el parque del lago Eola ofrece veredas entrelazadas donde hacer recorridos a pie.
Como si al ritmo movido de un son bailable, Miami y su distrito playero laten con pulso rápido no importa la hora del día que sea. En un día soleado, South Beach atrae a la “gente bella” donde también destacan las estaciones de los salvavidas al estilo Art Deco. En la noche, las brillantes luces de neón en tonos rojos, verdes, azules y rosados transforman el Ocean Drive en un entorno chic y moderno como ningún otro en el planeta. La presencia constante de la cultura hispana en la ciudad se refleja en su gastronomía y en barrios como Little Havana, en cuya Calle Ocho se congregan los hombres para tertuliar alegremente en español mientras fuman cigarros y juegan dominó. Ver también “Florida Cuban Sandwich”.
Mientras que la actividad de la ciudad de Honolulú se dinamiza con sus comercios, sus museos y el jardín botánico Foster (lugar ideal para un picnic), a Hawaii se la conoce mejor como punto de traslado a la isla de Oahu. La mayoría de los visitantes suele quedarse en Waikiki para nadar en sus gloriosas playas, disfrutar de sus tiendas y restaurantes, y de la abundancia de actividades al aire libre — que varían desde lecciones para aprender a surfear hasta navegar en catamarán. Y cuando se habla de surfear, un lugar donde la mayoría de los habitantes y visitantes aficionados a este deporte montan sus tablas es en las aguas cerca de Haleiwa, un pueblo costero del norte. Los interesados en la historia naval de Estados Unidos podrán visitar el monumento conmemorativo al USS Arizona, que honra a los que perdieron la vida en el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941, y al USS Missouri, otro acorazado que fue dado de baja en 1992.
La ciudad de Los Angeles es mejor conocida por dos de sus barrios más famosos. Hollywood, conocida por sus derroches de lujo, su encanto sensual y sus momentos efímeros de inmensa fama, es el lugar donde se encuentran las estrellas más famosas del cine. Los visitantes disfrutan de un breve acceso a las celebridades cuando pasean por el Rodeo Drive y Sunset Strip, o cuando posan para fotografías frente al histórico Teatro Chino de Grauman. Nada que ver con Hollywood tiene el otro barrio, Venice Beach, donde predomina un estilo de vida más tranquilo. El Oceanfront Walk, que atrae a gente de todas las condiciones sociales, es un lugar idóneo para sentarse y ver a la gente pasar. Ver también “Los Angeles French Dip”.
La ciudad entera de Las Vegas es una fiesta. Imagine un parque temático para personas adultas, donde los edificios iluminados por brillantes focos aluden a culturas antiguas o exhiben un diseño de exagerada fastuosidad. Sólo tiene que pasear por Las Vegas para ver esa visión realizada. Los visitantes disfrutan de los chorros de agua que se eleven a gran altura desde los surtidores, del despliegue de rayos láser, de los casinos de juegos de azar y de espectáculos de variedades con artistas perfectamente coreografiados. Es aquí donde dormir no es la prioridad máxima del visitante. Los turistas que buscan una experiencia más sobria pueden desplazarse hasta la calle Freemont, en el centro de la ciudad, donde en las casas de juego impera un ambiente más parecido al de otros tiempos.
San Francisco es una ciudad que responde a las brisas que le llegan del Océano Pacífico. Las condiciones del clima marcan las actividades de sus habitantes y de sus visitantes. En un día soleado, aun cuando en el aire se sientan unas breves notas de frío, el parque de Golden Gate es el destino preferido de todos para disfrutar de sus paseos por veredas, sus playas placenteras y sus vistas del emblemático puente. En los días nublados, es mejor aventurar por la ciudad subiendo a uno de los tranvías de cable con sus sonoras campanillas o bien programar una gira arquitectónica por las muy fotografiadas y filmadas casas de estilo victoriano, particularmente las llamadas “The Painted Ladies”, que adornan sus empinadas calles.
Cuando se piensa en Seattle, vienen a la mente imágenes de limpieza y verdor. La ciudad se enorgullece de figurar constantemente entre las primeras ciudades de Estados Unidos donde prima la conservación del medio ambiente. Su elevada precipitación anual, sus parques y espacios naturales contribuyen a su ambiente de frescura natural. Los visitantes suelen dirigirse a Pike’s Place, uno de los más antiguos mercados de agricultores de operación continua que hay en el país. Los músicos callejeros, las tiendas de antigüedades y de regalos, los cafés y la venta de pescado fresco (que famosamente lanzan los vendedores a los clientes) contribuyen al atractivo de este mercado. Otro destino popular es la Aguja Espacial, parte del Centro Seattle, un parque urbano de 30 hectáreas creado para la Feria Mundial de 1962. El Pioneer Square, unas 20 cuadras de arquitectura de estilo victoriano y clásica, ofrece una amplia variedad de galerías y museos de arte.
Los espectaculares paisajes y la luz del suroeste del país han atraído desde hace mucho tiempo a artistas y visitantes a Santa Fe, Nuevo México. La vida aquí gira en torno a la Plaza, el corazón de la ciudad, que da más la sensación de estar en un pueblo que en una ciudad. Los museos, tiendas, restaurantes y hoteles tipo boutique están localizados a pocos pasos de este lugar. El Palacio de los Gobernadores recibe diariamente a los artesanos indígenas que venden sus obras de arte, desde joyería hasta pinturas. Santa Fe es el segundo mercado de arte de Estados Unidos, y los que desean experimentar plenamente la escena local sólo tienen que darse un paseo por Canyon Road, sede de unas 100 galerías de arte.
Austin, Texas, es una ciudad que sorprende por su diversidad. En cualquier tienda, restaurante o fila para entrar a un espectáculo de música, el visitante encontrará auténticos “cowboys” ataviados con botas que se confunden con el público de rockeros adornados de tatuajes. Los políticos más conservadores de Austin (que es la capital de Texas) cenan en los mismos establecimientos tex-mex que los artistas de pintura de vanguardia. La Universidad de Texas-Austin infunde vitalidad y energía a la ciudad. En la avenida South Congress, entre pequeños hoteles y tiendas de artesanías, el visitante descubrirá uno de los mejores ámbitos musicales de Estados Unidos. Esta bonita ciudad también presenta increíbles espacios naturales que se pueden disfrutar mejor a través de deportes acuáticos en la reserva del Town Lake, aunque es posible que la mejor manera de apreciar esta ciudad sea contemplando un atardecer desde la terraza de un restaurante en el lago Austin.
La buena onda que impera en la ciudad de Nueva Orleans, Luisiana, es tan contagiosa como la música “jazz” que se escucha cada noche en Frenchmen Street. El French Quarter, corazón cultural de Nueva Orleans, es visita obligada de cualquiera que vaya a la ciudad. El punto más importante del distrito es Jackson Square, un hermoso parque que cobra más colorido con la presencia de artistas y músicos callejeros. El visitante descubre que la gastronomía de Nueva Orleans — que fusiona varias influencias, entre ellas, francesa, cajún y creole — es como ninguna otra en el mundo. Luisiana devuelve a los visitantes internacionales los impuestos sobre ventas de las compras hechas en más de 900 tiendas de zona franca de este estado. Ver también “New Orleans Poor Boy”.
Una verdadera introducción a la ciudad de San Luis, Missouri, requiere se visite primero el Forest Park. Establecido en 1904 para la Feria Mundial, el parque ahora atrae a visitantes locales y extranjeros a sus numerosas atracciones, entre ellas el Museo de Arte de San Luis, el Zoológico de San Luis y el Museo de Historia de San Luis. Todas estas atracciones y muchas más son libres de costo. Desde ahí, el visitante puede darse idea de la amplitud de la ciudad y explorar los barrios aledaños, como el de Little Italy con sus mercados y restaurantes italianos, y los restaurantes y bares que componen la zona llamada The Loop. Y, por supuesto, el visitante no puede dejar de subir al arco, el Gateway Arch, junto al río Mississippi.
La industria de música “country” de Estados Unidos no es la única atracción de esta ciudad, pero Nashville, Tennesse, que es mejor conocida por su lema “la ciudad de la música”, es el imán que atrae a muchos de los mejores músicos del mundo. Los visitantes pueden escuchar sus interpretaciones en famosos lugares de gran aforo como el Gran Ole Opry, en el parque temático Opryland USA, y en el auditorio Ryman. Asimismo podrán disfrutar de presentaciones más informales en los diversos clubs a lo largo de Music Row, un área al suroeste del centro de la ciudad. El Salón de la Fama de la Música Country ofrece toda la historia de este género musical. Entre los importantes museos de la ciudad figuran las mansiones de Cheekwood y Belle Meade, y la casa del presidente Andrew Jackson, llamada The Hermitage.
Enmarcada por las montañas Blue Ridge y con un estilo tranquilo de vida, la ciudad de Asheville en Carolina del Norte se destaca entre los pueblos montañosos al este del río Mississippi. Aquí, el visitante encontrará establecimientos gastronómicos que ofrecen carne y productos frescos de las granjas locales. La cocina parece complementar perfectamente su ya establecida industria cervecera, en la que los elaboradores compiten para ofrecer la mejor cerveza de todos los distintos tipos (ale, pilsner y porter). Las boutiques adornan las calles del centro de la ciudad, que aunque empinadas no son difíciles de recorrer. Anidada en un barrio poco pretencioso se encuentra la residencia de propiedad privada de mayor tamaño del país, el Biltmore Estate, un “chateau” al estilo renacentista francés del siglo XIX que cuenta con 250 habitaciones y que está abierta al público. En julio de cada año la ciudad se convierte en anfitriona del Bele Chere (o “vida bella”, frase proveniente de un antiguo dialecto escocés), el más importante festival callejero de música que se celebra en el sur del país.
Atlanta brinda una experiencia urbana con muchos toques de hospitalidad sureña. La ciudad se mueve a un ritmo constante, pero no tan agitado que impida el disfrute plácido de un frío vaso de té en una tarde calurosa. La ciudad está ubicada en un punto de confluencia del sur, y algunos dirían que hasta de Estados Unidos. Después de todo, es sede de uno de los aeropuertos de mayor tráfico de pasajeros en el mundo. A ello se debe la influencia internacional en su gastronomía y en su cultura, lo que sorprende a cualquiera que visita esta ciudad en el corazón del estado de Georgia. No hay que dejar de visitar el lugar histórico dedicado a la memoria de Martin Luther King Jr. en el distrito de Sweet Auburn, la Biblioteca y Museo Jimmy Carter, y la Casa-Museo de Margaret Mitchell, autora de la novela "Lo que el viento se llevó".
Cuando los visitantes imaginan lo que es el sur del Estados Unidos, la idea que se hacen se parece a Charleston. Esta histórica ciudad en la costa de Carolina del Sur y sus residentes son ejemplo vivo de la hospitalidad sureña. Para tener la experiencia de su espíritu hospitalario, sólo es necesario recorrer las calles adoquinadas de su distrito histórico y conocer a sus habitantes nativos. La calle King es la arteria principal de la ciudad y las calles aledañas tienen maravillosas tiendas de antigüedades, boutiques, casas históricas con hermosos jardines y restaurantes. La gastronomía está bien representada por chefs de cocina creativa que cuentan con el apoyo de una cercana escuela culinaria.
Mucha de la historia temprana de Estados Unidos es narrada en las visitas guiadas a lugares tan históricos de Filadelfia, Pensilvania, como es la sala donde se debatió la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos, y donde sonó la Campana de a Libertad, conforme a la tradición, a fin de convocar a los ciudadanos de Filadelfia para escuchar la lectura de la ratificada Declaración de Independencia. Sin embargo, aun en el distrito histórico de la ciudad, los visitantes encuentran modernas atracciones culturales y galerías de arte llenas de obras de artistas locales. La arquitectura de Filadelfia fusiona estilos de los siglos XVIII y XIX con otras estructuras de diseño contemporáneo. Una de las grandes ventajas de la ciudad es que es muy accesible a pie, pues casi todas las principales atracciones turísticas están concentradas en un área no mayor de 2,5 kilómetros cuadrados.